Estaba en Arequipa con mi prima. Teníamos 9 años y una tarea: buscar pasajes aéreos hacia Puno para su papá. Agarramos las páginas amarillas y llamamos a varias agencias para que nos den precios. Ninguna de las operadoras nos tomaron en broma así que nos sentimos grandotas.
Encontramos una buena agencia que nos dejó el pasaje a un precio razonable.
Cuando mi tío regresó fuimos a recogerlo al aeropuerto. Estábamos aburridas y decidimos dar un tour. No había mucho control así que pudimos darle la bienvenida en la pista de aterrizaje pasando a través de la faja en la que trasladan el equipaje.
Foto: Madteam.net




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